viernes, 21 de febrero de 2014

Dichoso teléfono

Hace tres semanas que le confiscamos el móvil a Judit. Aún no es capaz de gestionar algo tan “peligroso” y a la vez tan necesario en su (nuestro) entorno (el que nos hemos creado). Como temíamos, las comunicaciones que Judit hacía por WhatsApp eran de todo menos “inocentes”. Había que probar, y así lo hicimos; y con ello corríamos el riesgo de equivocarnos (aún no sé si realmente nos hemos equivocado) De momento está escondido; intentando olvidarnos de él a pesar del constante recuerdo al que nos somete diariamente Judit con su pregunta: ¿cuándo podré recuperar el móvil?
Es increíble lo importante que es para los jóvenes de ahora el móvil. Ha llegado a decirnos que le quitemos el internet y el saldo (5 miserables euros al mes…pero que dan para mucho; creedme) nos suplica que le devolvamos el móvil para que le puedan llamar sus amigas y poder escuchar música y jugar con juegos que se descargó en su momento. Nunca pensé decir esto: pero…  !cómo echo de menos el “mamotreco” de teléfono colgado en la pared del distribuidor que tenían mis padres en su casa y que carecía de toda intimidad familiar!

martes, 11 de febrero de 2014

Judit y sus (nuestros) estudios

Llevamos un tiempo que no nos quitamos de la cabeza los estudios de Judit. Está llegando a esa edad en la que el sistema educativo impuesto, empieza a excluir a aquellos alumnos que no tienen el perfil para sacar adelante unos contenidos mínimos con los que conseguir el graduado escolar o acceder a un ciclo formativo que se adecúe a ellos. Las vías son cada vez más complejas e inseguras y el desprestigio al que se ven abocados es cada vez mayor. Nos sentimos desamparados en este tema con el agravante de conocer de lleno cómo funciona la educación hoy en día (es parte de la profesión de uno de nosotros). Si es difícil definir el futuro profesional de una joven que no plantea problemas en el campo de la educación, aún más resulta desalentador el futuro de una niña que está entrando en la edad adulta y no responde a los patrones e ideales que marca la ley educativa que se nos viene encima.

lunes, 3 de febrero de 2014

La Consejería no ayuda

Han cambiado las normas: ahora cada vez que salgamos de la comunidad autónoma tenemos que informar previamente por registro de entrada a la consejería. Tenemos una casita en una provincia, limítrofe con la nuestra, que no pertenece a nuestra comunidad autónoma. Aire puro, libertad, descanso... vamos muchos fines de semana. A Judit le encanta. Tiene a su amiga Carol y se pasan el día en la calle. Se supone que tenemos que pedir un permiso cada semana? Esto no ayuda mucho, no? Alguien me puede explicar exactamente qué gana el gobierno regional? Más control? No se supone que tengo la guarda y custodia del menor? Entiendo que para salir del país tenga que pedir permiso, pero para pasar al pueblo de al lado, a apenas 50 kilómetros también? Aún nos queda mucho...