domingo, 20 de octubre de 2013

Judit y la discoteca

Anoche Judit nos pidió por primera vez ir a una discoteca de la ciudad. Es una de esas decisiones importantes que nos hacen reflexionar mucho sobre cuál es el grado de libertad que necesita Judit. Finalmente y después de consultar con varias personas vimos claro que no es el momento de dejarle ir. Y lo difícil es decírselo, porque es verdad que nosotros ya íbamos a la discoteca con su edad (también eran otros tiempos), pero nos dio pie para hacer una reflexión con ella sobre la diferencia entre edad y madurez. La edad se tiene, pero la madurez se demuestra. Y hay algunas cosas en las que Judit tiene que mejorar aún para que podamos confiar en ella. Lloró. Y a los cinco minutos volvía a estar feliz porque le dijimos lo orgullosos que estábamos de ella por acompañarnos a la manifestación del Día internacional para la erradicación de la pobreza. Esa es Judit.

martes, 1 de octubre de 2013

Cumpleaños de papá

El otro día fue mi cumpleaños. Judit y Sonia participaron en el regalo que todas las personas que me quieren me han hecho, organizado por Mamá. Fue una sorpresa. Mamá y Judit estuvieron trabajando toda la semana para hacerlo. El mejor regalo que he recibido en mi ya larga vida. Fue una sorpresa. Recopilaron anécdotas y sentimientos que amigos y familia querían compartir conmigo. Pero tengo que reconocer que los mensajes que más me emocionaron fueron los de Judit y Sonia. Sonia ahora está estudiando ya su carrera universitaria en Estados Unidos. Es mucho más de lo que jamás hubiera esperado. Reconforta saber que hemos podido tener un impacto positivo en sus vidas. Las queremos tanto. (La primera es la de Judit)

domingo, 22 de septiembre de 2013

Vuelta del verano

Este verano ha sido tranquilo. Le dijimos a Judit al comienzo del verano que este era el momento para pensar las razones por las que quería que la adoptáramos. Nos escribió una carta. Bueno, no a nosotros, sino al sr. juez. Un día vino y dijo: tengo que hablar con vosotros. Ya sé por qué quiero que me adoptéis. Lo he escrito en esta carta. No tiene desperdicio. Cada día que pasa nos damos cuenta de lo mucho que la queremos.



lunes, 1 de julio de 2013

Judit llora por primera vez con sus notas

De nuevo llegó el verano y Judit vino con sus resultados académicos. ¡Menudo desastre de notas! Aunque todo hay que decirlo: nada sorprendente después del curso que ha pasado. Pero estamos contentos. Sabemos que la “caterva” de insuficientes que lleva no ha sido obstáculo para desarrollarse como mejor persona. Durante el último trimestre se ha esforzado y ha estudiado. Su profesora particular y nosotros lo hemos visto y ella ha empezado a hacer pequeños planes de futuro consciente de que la repetición de curso podría ser un hecho. Pero la semana pasada Judit vino completamente abatida cuando fue al colegio. Nunca la habíamos visto llorar ante el boletín de notas. Se sentía rabiosa e incomprendida ya que, aunque esperaba suspender un número considerable de materias, no imaginaba que no apareciera reflejada ninguna mejoría en sus resultados. Ni un triste comentario.  Su tutora y el orientador se desprendieron pronto de ella. Judit sólo buscaba algo de consuelo y una pequeña palmadita en la espalda que la animaran a no tirar la toalla para seguir construyendo esos incipientes planes de futuro. No le hemos reñido. Sabemos que esas notas no son la realidad que hay. Sabemos que Judit repetirá curso aunque no se lo hayamos dado por hecho y sabemos que este verano va a seguir formándose porque así lo quiere ella. Pero… ¡cuánto daño puede hacer un docente cuando no es capaz de ver a la persona que tiene delante y transmitirle esperanza!

martes, 11 de junio de 2013

Judit se va haciendo mayor

Judit se va haciendo mayor. Lo notamos no tanto en su aspecto físico, que ha cambiado bastante, sino por su forma de “hacer”. Está claro que sigue con sus historias de adolescente (¡es lo que toca!) y sus momentos de no tener “dos dedos de frente” (¡qué miedo!, éstos son los peores), pero (y ahora viene lo realmente esperanzador) empieza a plantearse un futuro cuando hasta ahora sólo vivía su presente. Lleva una temporada contándonos lo que le gustaría ser de mayor, a lo que quiere dedicarse. Y parece que lo tiene bastante claro; mucho más claro que la inmensa mayoría de los jóvenes de hoy.
Judit quiere cuidar y ayudar a personas con dificultades  ¡Qué paradoja!

Este fin de semana, de nuevo, lo hemos podido comprobar y nos lo ha demostrado cada instante. Ha estado pendiente, día y noche, de su abuelo. Esa niña que aparentemente no tiene ninguna capacidad de esfuerzo, es capaz de no dormir y saltarse su merienda o su diversión por atender a sus abuelos sea la hora que sea.  Judit, estamos tan orgullosos de ti...

lunes, 11 de marzo de 2013

El móvil


Hace semanas que estamos queriendo contar cosas de Judit en el blog; pero su burbujeante adolescencia nos tiene desbordados. No paramos ni un segundo con ella. Nos tiene impregnados de hormonas alocadas que nos paralizan a la hora de saber qué hacer cuando descubrimos “la última que ha hecho”.
Judit empieza a tener vida social que va más allá de su familia. Ha comenzado a tontear con chicos y pide salir un rato más de la cuenta. A eso se le suma el móvil (que no tiene, pero que reclama insistentemente), las redes sociales (teóricamente prohibidas pero que utiliza) y su descaro o “poca vergüenza” a la hora de relacionarse con gente que no conoce de nada. Un cóctel explosivo a su edad y que nos intranquiliza muchísimo dada su inmadurez.
El móvil es su objetivo prioritario estos últimos meses. Sueña con uno; y no con uno cualquiera. Está claro que ha de tener internet para mantener todo tipo de comunicación. Pero, PELIGRO!!!! De momento, NO.
Ya está hablado con ella; nos ha de demostrar ser responsable (difícil, eh!) Y es que encontrarnos una factura de móvil de 150 euros por llamadas a teléfonos que nuestra querida Judit hacía mientras descuidábamos el móvil en el comedor, da qué pensar.

sábado, 26 de enero de 2013

Insiste con la adopción

Judit sigue insistiendo en que quiere que la adoptemos. El otro día coincidió con una niña adoptada, hija de unos amigos que estuvieron en casa, y cuando se fueron nos volvió a preguntar: ¿Por qué no me adoptáis? Le dimos toda la explicación, pero, mientras le explicábamos que no era fácil, que un acogimiento no es una adopción y que ella tiene que estar muy segura de que quiere cortar todos los lazos con su familia biológica, que el proceso sería muy duro,... se le resbalaban dos lágrimas inmensas de sus ojos. No quería explicaciones teóricas, lo que quería era tener unos padres que nadie le pueda quitar. Los que los hemos tenido, nunca lo valoraremos tanto como ella. Qué difícil es saber lo que es mejor para Judit!