domingo, 16 de septiembre de 2012

Acabó el verano


Acabó el verano y Judit se enfrentó a su “gran reto”: hacer lo mejor posible los exámenes de septiembre (en el fondo era nuestro reto, no el de ella). El primer día marchó al colegio como un manojito de nervios (o eso parecía). Cuando regresó a casa estaba encantada con su intervención y lo bien que le había salido todo. Nuestro gozo en un pozo cuando se nos ocurrió averiguar qué le habían preguntado y qué había contestado.
La verdad es que no tiene desperdicio y para muestra, un botón: ¿Quién era Mahoma?; Respuesta de Judit: Mahoma era un hombre muy religioso ¿Y ya está? Fue nuestra reacción (no os describo la cara que pusimos porque creo que no sabría cómo hacerlo); y, ni que decir tiene, Judit sigue sin comprender qué es lo que está mal en esa respuesta de examen. No fue la única respuesta de examen que hizo de este modo. Algún día sus profesores podrán escribir un libro con ellas y retirarse pronto de la docencia. Bueno, pues después de esto y a pesar de todo, Judit consiguió su propósito inicial: APROBAR UNA Y PASAR DE CURSO.
Se salió con la suya (no sé si gracias a Mahoma o a unos fantásticos docentes que miran a la persona en toda su globalidad, miden sus aptitudes humanas y la preparan para adaptarle un currículo a unos futuros ciclos formativos que le ayuden el día de mañana a afrontar el  difícil y casi inexistente mundo laboral). Ahora toca convencer a Judit de la importancia de aprobar esas dos asignaturas de más que ha arrastrado a su nuevo curso. Estamos ya en ello.