sábado, 14 de mayo de 2011

Verdades como puños

A veces Judit dice verdades como puños que, como adultos, cuesta digerir, la verdad. Ayer le llamamos la atención porque el Lunes se escondió una cámara de fotos en la mochila para llevársela al cole (esto está prohibidísimo, por supuesto). Estábamos realmente enfadados. Y en un momento determinado Judit nos recordó que nos acababa de decir que había recuperado 2 de las 4 asignaturas que había suspendido en la evaluación anterior. Ese comentario de Judit duró unos minutos en nuestra conversación. Pero el de la cámara hurtada estaba durando más de media hora! Realmente tenía razón. Nos fijamos mucho más en lo negativo que en lo positivo. En esos momentos, lo mejor es pedir perdón y reconocerlo. Pero cuánto cuesta vencer nuestro orgullo!

2 comentarios:

  1. Sólo agradecerte la publicacion de tu blog. Te vengo siguiendo en el anonimáto hace un tiempo. Nos estamos planteando acoger un niño y me interesa muchísimo conocer experiencias de familias que habéis pasado por ello.

    Nosotros tenemos 3 hijos y lo que comentas en esta entrada referente a que muchas veces nos fijamos más en lo malo que en lo bueno nos ocurre también... Ser conscientes de ello es un gran paso...

    Maria

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  2. Como siempre, sigo de cerca vuestro blog. Me encanta porque me veo reflejada casi constantemente. Yo también a veces me enfado mucho, sobre todo cuando desobedecen conscientes de que eso está prohibido, y quieren liarte y engañar... Pero es cierto que hay que reforzar todo lo bueno, que cada día hay mucho, y hacerles sentir que están mejorando. A ellas les hace ser felices ( aunque el amor propio a veces les impida manifestarlo). Y a nosotros orgullosos. Nos hace sentir lo que merece la pena de verdad en la vida. Un saludo. Maite

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