domingo, 20 de febrero de 2011

¡Qué difícil!

Hay momentos en los que ya no sabemos por dónde salir. Estamos en esa fase de desespero absoluto donde los nervios se disparan y el bloqueo es constante. Judit nos pone al límite y cuando digo al límite, no exagero. Su adolescencia va a acabar con nuestra madurez. Es realmente agotador ¡Qué difícil es no perder la paciencia! Al fin ha pasado: me he planteado el por qué de sumergirnos en esta locura del acogimiento, si estoy fallando como madre de acogida, si tienen sentido las broncas casi diarias por casi todo...pero,……………… despacio, MUY DESPACIO y cuando la paz ha regresado a mi ser, analizo cada paso dado y cada momento vivido; y no hay duda: las satisfacciones, las alegrías, las emociones sentidas son mayoría y hay que seguir apostando por la esperanza de acompañar a Judit en su desarrollo pleno, o al menos estar con ella al cien por cien y a pesar de todo. A pesar de su difícil adolescencia y de sus inseguridades. Hay que seguir apostando por crear un futuro.
¡Quién dijo que ser madre era fácil! Sí, a pesar de todo, estoy dispuesta a dejarme la vida en hacer de Judit una mujer feliz porque siento que todo lo que hacemos es por amor a ella y ella lo sabe. Sé que lo sabe.