lunes, 18 de octubre de 2010

Voluntariado

A pesar de que Judit aún es joven, hemos pensado que es hora de que se haga voluntaria de algo. Al fin y al cabo su historia tiene mucho que ver con que alguien decidió, hace ya algún tiempo, hacerse voluntario/a de esto que es el acogimiento. Para ello hemos escogido una organización de prestigio como es Intermón Oxfam y la hemos apuntado a través de un conocido a una actividad de voluntariado. Así empezará a hacer suyos los valores (que no las personas) que tanto le han ayudado a ser lo que es hoy.

Ella está encantada y es una nueva forma de que tenga nuevas amistades.

lunes, 11 de octubre de 2010

La lucha de la adolescencia

Nos guste o no (y a mí no me gusta nada), Judit se va haciendo mayor. En su nuevo cole nos ha pedido que no le acompañemos hasta la puerta. No quiere que sus nuevos/as compañeros/as crean que es una pequeñaja. En cualquier otra niña la historia se acabaría aquí. Pero Judit es especial. Se busca cualquier excusa para que, de vez en cuando, la tengamos que acompañar. Y es que tiene una curiosa lucha interior entre hacerse mayor y no depender de sus padres... y la suerte (que sabe que tiene) de tener unos a su lado. Generalmente ésta última parte se le olvida, como a cualquier otra niña. Pero de vez en cuando le aflora. Luego no hace los deberes y se deja la habitación hecha un desastre y no obedece y...

...pero esos momentos...

miércoles, 6 de octubre de 2010

Judit empieza en su nuevo cole


Judit comenzó su nuevo cole, su nueva etapa educativa y sus nuevas amistades.
Como suponíamos, no ha tenido ningún problema a la hora de relacionarse y desenvolverse en el nuevo ambiente. Ya conoce cada rincón del colegio y se mueve por él como si hubiera estado allí toda la vida.
Ha hecho buenas migas con los de su curso y la vemos contenta y entusiasmada, o al menos eso es lo que nos deja entrever.
Sigue siendo un desastre en los estudios. Su caligrafía, la toma de apuntes, el registrar tareas en la agenda o el mero hecho de apuntar su horario, es misión imposible. Cuando llega a casa hay que supervisarlo todo y descifrar a su lado lo que ha apuntado. Sin pasar nada por alto porque muchas veces no ha escrito determinados deberes.
Complicado y estresante, porque eso supone una lucha contra viento y marea y acabar con ganas de tirar la toalla.
Es el momento de sentarnos y hablar de cómo manejar este tema.