viernes, 5 de febrero de 2010

La comida va que vuela

No sé si alguna vez hemos hablado de la obsesión por la ocmida que tiene Judit. Cuando llegó a nuestra casa pesaba al menos 5 kilos más de los que debía pesar para una niña tan pequeña (un 30% más de su peso recomendado). Desde el principio hemos intentando que tenga una alimentación equilibrada y sana. Somos enemigos del bollycao para el almuerzo. Pero eso sí, descubrimos al cabo del tiempo que Judit seguía engordando a pesar de nuestro control. Luego descubrimos que la nevera, era su segunda habitación. Y el armario donde guardamos el cacao instantáneo (de comercio justo) y la crema de cacao sufría ataques nocturnos. Después de algún tiempo (largo) estamos empezando a controlar algo de esto, pero ufff. Ha supuesto muchos disgustos. Para no dejar rastro ha hecho cosas muy bárbaras, como por ejemplo, comerse un paquete de magdalenas entero para no dejarlo a medias. Yo sería incapaz y peso algunos kilos más que ella. Todo forma parte de la ansiedad que suele acompañar a los niños acogidos. Pero esto también lo superaremos.

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