jueves, 14 de enero de 2010

Visitas

Judit tiene dos hermanos a los que visita una vez al mes. Al principio tenía mucha ilusión y alguna vez nos decía que echaba de menos a sus hermanos (especialmente cuando le reñíamos, claro). Ahora lo dice menos y creemos que se le ha roto el ídolo de cristal. Judit sentía que sus hermanos la protegían. Eran los que estaban ahí para evitar, en algunos casos, que sus diversos padrastros la maltrataran. Tras convivir con ellos por espacio de apenas 1 hora cada mes, se ha dado cuenta que son chicos normales, muy lejos de esas personas a las que ella había idolatrado. Esto de las visitas va a dar de qué hablar, ya veréis.

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