jueves, 26 de noviembre de 2009

Lo ha vuelto a hacer

Es desesperante. Hoy Judit ha vuelto a olvidar que tenía un examen. Podemos entender que los estudios no son lo más importante para ella. Al fin y al cabo su vida ha sido bastante complicada y su pirámide de necesidades (esa famosa de Maslow) está bastante alejada de la de una niña no acogida. Pero es desesperante. Su interés es nulo por los estudios y ya no sabemos qué hacer. Es verdad que sus profesores dicen que va a mejor, pero hoy hemos tenido bronca en casa. La paciencia, a veces, se agota. Además es que, después de razonar con ella lo importante que son los estudios, la necesidad de alcanzar una buena posición en la vida, la importancia de los conocimientos para el desarrollo de la persona, etc. (todo explicado en lenguaje de niña de su edad, claro), se te queda mirando y después de (aparentemente) razonarlo un poquito te mira con cara trascendente y te dice... ¿qué hay para cenar?

jueves, 19 de noviembre de 2009

Las apariencias engañan

Judit parece mucho más pequeña de lo que es. Siempre ha sido así, desde el primer día que la vimos.
No sabíamos si era genético, si tenía que ver con su pasado y lo que había vivido o si era un problema hormonal.
Desde el principio fuimos al pediatra para que vieran que estaba sana y llevaba un crecimiento normal. Hemos pasado por varios: públicos y privados; y todos planteaban lo mismo: Ya crecerá, es cuestión de tiempo!! Bueno, el tiempo ha ido pasando y su estatura es la de una niña tres o cuatro años menor que la edad real de ella.
Al final, nos mandaron al endocrino y sí; no es exactamente un problema hormonal pero algo hay. Judit no crecerá mucho más. Tal vez 2 ó 3 centímetros. Iniciar un tratamiento de crecimiento con su edad, ya no tiene sentido. Posiblemente los efectos secundarios sean peores que los resultados.
Parece que para Judit, hoy por hoy no es un problema. Ella vive en su mundo y jugar y pasarlo bien es su prioridad. Creo que quiere recuperar momentos felices.
Siempre va con nños y niñas menores que ella y de cara a los que no la conocen, parece una niña de esa edad. Ella se aprovecha de ello y lo sabe. Además, le saca partido. Es muy sociable y afortunadamente no se siente acomplejada, o eso parece.
Siempre tenemos la sensación de que las apariencias engañan y que detrás de esa alegría y despreocupación se esconden un montón de dudas, desilusiones y miedos que algún día saldrán a la luz y harán de Judit una persona verdaderamente feliz.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Qué mérito tenéis...

Esa es una frase que nos dicen mucho. "¿Tenéis una niña en acogimiento? ¡Qué mérito tenéis! Yo no podría..." Y a nosotros siempre nos hace mucha gracia. Siempre hemos sido voluntarios de muchas causas y nunca hasta ahora habíamos recibido de vuelta tanto en una actividad que se supone que es altruista como con el acogimiento de Judit. Hay momentos que lo pasamos mal. Sin duda. Pero el retorno es muy alto. Sin duda también. Y lo de que uno no puede es verdad...a veces. Hay condiciones familiares, personales o económicas que lo impiden y en estas ocasiones, es mejor no intentarlo, porque puede salir muy mal para todos. Pero a veces es una cuestión de hasta dónde quieres sacrificar tu vida por mejorar (mucho) la de otra persona... de 8 años. Y a mí el "no podría" me suena, a veces, a un "no quiero aceptar el riesgo de estropear la vida perfecta que me he montado". Hace unos días veía un programa sobre cambiar de vida. Era sobre personas que en un momento de sus vidas deciden dar un cambio radical a sus vidas y se van a vivir a un lugar remoto o se meten a monjes en un monasterio dejando atrás la tranquilidad de una vida perfectamente montada. Y por la noche mde di cuenta, que eso es, más o menos, lo que habíamos hecho nosotros (y tantas otras parejas) hace unos años,... sin salir de casa.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Judit quiere cambiarse de apellidos

Como por sorpresa Judit nos ha dicho hoy que quiere tener nuestros apellidos. La verdad es que ha sido una sorpresa. Nosotros no lo habíamos ni pensado y por supuesto nunca se lo habíamos sugerido a ella. Ha sido después de un rato de juegos con los hijos de mi hermano. Tiene mucho que ver con su propia identidad. Judit cada vez quiere ser más igual a sus compañeras de clase y sus amigas y lo de los apellidos es algo que la hace distinta. Además se da cuenta de que cuando tiene que dar sus apellidos y los nuestros (típico de nombre del padre y de la madre) le hacen muchas preguntas. Cuando era más pequeña no le costaba nada decir que era acogida, pero ahora ya, hay veces que lo quiere esconder. Será que se está "normalizando"? Si es así, vamos por el buen camino...