jueves, 19 de noviembre de 2015

Y Judit voló



Resulta extraño retomar la historia de Judit después de tantos meses sin escribir sobre ella. Pero sería muy injusto no contar cómo finaliza tras 11 años de convivencia.



Judit cumple 18 años y con ello, el acogimiento llega a su fin. Metidos de lleno en el proceso de adopción que la misma Judit pidió y pidió desde el día que entró en nuestra casa y que, nosotros no quisimos acelerar hasta que legalmente fuera mayor de edad; con las firmas y declaraciones tramitadas ante el juzgado, solo queda la notificación de que ya somos sus padres adoptivos. Y antes de que esto suceda, Judit decide volver con su familia biológica.



Una tarde de marzo, después de clase, no regresa a casa y tras horas de angustia, recibimos una llamada de Judit diciendo que está con su familia y que quiere quedarse con ellos porque lo necesita.



Así, de repente. Resultó ser desgarrador y doloroso.



Al principio sientes que todo ha sido un teatro, que ha jugado con nosotros al querer llegar tan lejos y consentir encandilarnos a todos. Pero en el fondo, sabemos que no es así. Judit nos ama, nos quiere muchísimo, pero tiene la tremenda necesidad, oculta desde su inmadurez y por años, de ver cómo es su familia, de vivir con ellos, de saber qué pasó y de recuperar instantes que siente perdidos. Y más aún, si su hermano y su madre no la han olvidado, la han buscado y durante meses han mantenido a nuestras espaldas, contactos con Judit.



Y por un momento, volvemos a entender lo que es un acogimiento. Algo que habíamos olvidado y que tiene una única misión: cuidar de una o de un menor que necesita cariño y familia durante un tiempo determinado hasta que es capaz de volar y seguir con su vida.



Somos sus padres, no hay duda. Judit nos sigue llamando papá y mamá. Seguimos hablando con ella, seguimos viéndola y acompañándola con el corazón y no lo vamos a negar; cuando suena el teléfono y  dice: “mamá, ¿cómo estás? Mi madre me ha dicho que te llame para ver cómo va todo”, el corazón da un brinco y nos emocionamos. Por muy surrealista que parezca!!!!



Sigue preguntando por sus primos, sus abuelos, sus tíos,…



La vida nos pone a prueba y el amor incondicional también. No hay mayor prueba de ello que un acogimiento. Amar por encima de todo. Lo que Judit se lleva es amor y lo que Judit nos ha proporcionado, es amor. Eso no lo olvidamos nunca.



Fue Judit quien hace un mes vio morir a su yayo (mi padre) enfermo de Alzheirmer; a su yayo, al que seguía visitando cada noche cuando supo que estaba en el hospital muy enfermo. Fue ella, casualidades del destino, la que al quedarse sola con él unos instantes, nos llamó alarmada y llorando diciendo que su yayo se había ido al cielo.


Aquí os dejamos la carta que leyó el día del funeral recordando a su yayo.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Ya no habrá más visitas como ésta

La semana pasada estuvo en casa la trabajadora social. Simple rutina: valoración mensual de cómo van las cosas. Algo a lo que nos hemos acostumbrado desde hace 16 años; primero con Sonia y después con Judit.
Todo como siempre. Hablamos ella y nosotros, luego ella con Judit, luego Judit y ella con nosotros, nos contamos  el ritmo del mes, si hay novedades,…nada extraordinario. Pero esta vez,  al terminar la visita, la trabajadora social se despidió, nos miró y dijo: “ya llegamos al final; seguramente no habrá más visitas como ésta” Me dio un vuelco el estómago y comprendí que estábamos a un pasito de dejar de ser familia de acogida. Unos papeles dirán que Judit es hija nuestra (aunque yo lo sentí el primer día que ella y yo cruzamos las miradas) Ella lo ha deseado con todas sus fuerzas. Sin embargo ¡Estoy tan nerviosa cuando lo pienso!  Ese día voy a ser la mamá más feliz del universo. 
Me temo que durante años me he escondido entre las inseguridades de Judit, todas esas que  hemos ido contando y compartiendo. Y es que, como para Judit, esos papeles también van a significar mucho para mí.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Proceso de adopción

Hemos iniciado el proceso de adopción de Judit y ella está pletórica. Estamos metidos en entrevistas para comprobar si somos la familia que Judit necesita (mientras escribo esto, no puedo evitar sonreír y pensar si lo que hasta ahora hemos hecho con ella era un experimento). Después de 10 años, hemos vivido en plenitud con la niña. Hemos envejecido y madurado con ella y nos hemos moldeado como padres. Pero ha llegado el momento de avanzar en este proceso porque Judit ha decidido que quiere pasar el resto de su vida cerca de nosotros en todos los sentidos y con pleno derecho. Así que en ello estamos. Ni que decir tiene que este paso ha acelerado la madurez de Judit y la ha hecho cambiar en muchas cosas para bien. Empieza a sentirse segura y toma decisiones casi de adulta (aunque el casi sigue pesando bastante. Ella lleva su ritmo).

Un detalle: ayer la pillé buscando firma para el DNI con sus futuros apellidos. Estaba muy graciosa.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Un curso más

Después de unas merecidas vacaciones Judit ha vuelto al estudio y a su último año para conseguir el graduado escolar. Durante los meses de julio y agosto se ha programado ella sola horas de trabajo y estudio para no perder el ritmo. Estamos muy contentos y satisfechos, pues no ha habido que decirle que repasara o leyera antes de salir a dar una vuelta e irse con las amigas. Es un síntoma de que está adquiriendo madurez y responsabilidad; no sólo en el estudio sino también en las normas de regreso a casa y salidas con los amigos. Parece que ya tocaba, aunque no hay que cantar victoria ya que empezamos las clases y las obligaciones vuelven a apretar. Pero deseaba con fuerza escribir y contar que Judit se está portando bien y que, pese a sus momentos de bloqueo, cabreo e incomprensión (momentos que sufrimos todos) me siento orgullosa de ella. Cada día más.

domingo, 25 de mayo de 2014

Fuera de control

Hace poco descubrimos que nuestra querida Judit no iba a la piscina; al curso de natación que realiza tres horas por semana. Nos hacía creer que sí mojando el bañador en el grifo y tendiéndolo luego. Hasta que, por esas cosas que tienen las madres, comprobé que el bañador estaba mojado pero la toalla, el gorro y las gafas, no. Judit se dedicaba durante esas tres horas semanales a pasearse por el barrio con no se sabe muy bien quien; según ella, amiguitas del cole. Sigue siendo una cabeza loca a la que frenar  y controlar. Necesita deporte y vigilancia pero con mucho tacto, así que por el precio de sus clases de natación, nos hemos apuntado los tres al gimnasio y hemos “matado dos pájaros de un tiro”. Ahora vamos juntos al gimnasio.

Ya os contaremos qué tal. Igual acabamos yéndonos los tres a dar paseos por el barrio con sus amiguitas del cole.

lunes, 12 de mayo de 2014

Con novio, pero sin móvil

Judit nos cuenta que tiene novio. Esta vez no ha sido un descubrimiento nuestro siguiendo el rastro de pistas que va dejando con notitas, mensajes, llamadas perdidas,… sino que nos lo ha dicho ella. Creemos que es buena señal que haya tenido confianza con nosotros e incluso nos lo haya traído a casa y presentado. El “susodicho” se llama Claudio y ya hemos entrado en el juego de indagar quién es, qué estudia, dónde vive, a qué dedica el tiempo libre….HORROR!!!! Parecemos nuestros padres!!!! Claudio es del pueblecito al que vamos los fines de semana y en verano; así que, entre semana, está pendiente del teléfono a cada hora. A Judit se le ha roto el móvil (de nuevo, por hacer mal uso de él) y se lo hemos sustituido por uno antiguo nuestro, mejor conocido por “ladrillo” que no da lugar a internet ni wasap. No tiene saldo (otra vez, por su mal uso) y sólo admite llamadas. Así que ella y su Claudio han descubierto el teléfono fijo. Aquel aparato que antiguamente utilizábamos para hablar en la distancia y que está al alcance que los que hacen mal uso del móvil o no lo tienen. Suena “retro” pero me encanta ver a mi niña hablando por el teléfono fijo como si el tiempo se hubiera detenido. Y me encanta aún más cuando suena el teléfono, lo cojo y oigo la voz de Claudio preguntando por Judit. En fin, que Judit tiene novio. Y parece que va en serio.

domingo, 6 de abril de 2014

Un hada disfrazada de jovencita

El otro día, leyendo los mensajes que, a diario, me llegan al WhatsApp del grupo de familia, observaba con envidia los muchos comentarios que mis hermanos hacían sobre sus hijos. Todos ellos dando noticias de los premios que los niños han ganado en ajedrez, olimpiadas matemáticas, creaciones literarias, vídeos de audiciones de violín, piano, violonchelo,… Como tía, me siento orgullosa de ello y soy la primera en presumir. Pero cometí el error, grave error, de contestar a uno de esos whatsApps mencionando que yo no podía alardear de las cualidades y destrezas de mi niña, de Judit. Casi menospreciando las pocas habilidades que Judit tiene para este tipo de actividades. ¡Cómo siento haberlo hecho! Judit es Judit y es única. Es maravillosa dentro de su desorden. Es capaz de adaptarse a cualquier medio sin perder su sonrisa. Es dulce y cariñosa. Es voluntariosa y asertiva. Y, lo mejor, es capaz de amar a todo ser vivo de forma incondicional por mucho daño que le hagan. Hoy, quiero hacer público este mensaje: Judit tiene mención de honor en rehacer corazones destrozados. Es un hada disfrazada de jovencita traviesa que despierta sonrisas allá por donde vaya. Su premio: el amor eterno de nosotros, sus padres ahora de acogida, pero con el tiempo….)